Seremos
las primeras en atrevernos a dar la cara por nosotras, por nuestros hijos, por
nuestro pueblo, seremos las primeras en pretender un mundo con menos conflicto.
Día de la
mujer trabajadora, imagino que nos estamos refiriendo a todas las mujeres
asalariadas o explotadas, con contrato y sin contrato laboral, autóctonas e
inmigrantes, amas de casa, empleadas de hogar, administrativas, funcionarias,
prostitutas, obreras, en fin, mujeres que trabajamos mucho más que una jornada
completa de ocho horas, con un sueldo por debajo del mínimo que estipula la
ley, y algunas sin sueldo alguno. Mujeres que comenzamos la mañana desde horas
muy tempranas corriendo de un sitio a otro para llegar a tiempo y poder cumplir
todos nuestros compromisos de mujeres madres y trabajadoras, y terminamos la
jornada muy entrada la noche, dando gracias porque hemos hecho casi todo lo que
nos habíamos propuesto, porque ya los niños están dormidos, porque pudimos
estirar el sueldo para la comida, gracias por tener una cama y una manta, por
tener salud y trabajo; en fin gracias incluso por ser supervivientes en un
mundo injusto y caótico gobernado por políticos que juegan a damas chinas en un
tablero que se tambalea.
Mujeres y
madres preocupadas por el futuro que nos espera, pero sobre todo por el futuro
que les espera a nuestros hijos, viviendo una guerra que no es nuestra, en la
que nos han metido y mentido, y en la que nos manipulan con reglas injustas,
sin ningún tipo de estrategia política, sin ningún tipo de honestidad y
democracia.
Mujeres
que saben mucho de sufrimientos y sacrificios, de esfuerzos y logros, de
fracasos y triunfos, de engaños y desengaños, de volver a creer y levantarse
fuertes.
Mujeres
que se abren sitio en un mundo de hombres, de torpes políticos y falsas
democracias, en un mundo de políticas sociales absurdas y ridículas.
Y, a
pesar de ello, sigo confiando en las mujeres, porque sé que, además de
inteligencia, tienen sensibilidad y fuerza, tienen ganas de un mundo justo para
sus hijos, tienen muchas herramientas físicas y psicológicas para no darse por
vencidas, para seguir luchando por sus derechos, tienen intuición y mucho más
sentido común que muchos de nuestros políticos, que muchos de los que
supuestamente nos representan en un gobierno tan lleno de irregularidades y de
injusticias.
Sé que
seremos las mujeres las primeras en atrevernos a dar la cara por nosotras, por
nuestros hijos, por nuestro pueblo, por nuestros derechos, seremos las primeras
en protestar y pretender un mundo con menos conflicto social y político.
Seremos
capaces más temprano que tarde de mirarnos a la cara, de encontrarnos y de
hablar juntas de los problemas que nos afectan a todas por igual y, lo mejor de
todo, seremos capaces de no quedar sólo en la palabra y en la intención, en el
discurso bonito de los políticos, sino que pasaremos a la acción cada una desde
donde nos movemos profesional y laboralmente.
Y
entonces sí que demostraremos al mundo que no hay un día de la mujer
trabajadora, sino toda una vida y una historia de mujeres reivindicativas que
saben luchar y amar con la misma intensidad.

